Viaje por Portugal – Semana 2

Itinerario del viaje
Playa de Galapinhos
Playa de Galapinhos

Esta entrada es la continuación de viaje por Portugal semana 1 que dejamos en los 3 días que pasamos en Nazaré. A la hora de escribir sobre este viaje a Portugal tenía claro que era muy largo para hacerlo en una sola entrada, lo que no tenía tan claro era de que forma dividirlo. De primeras, parecía que lo más sencillo era hacerlo por semanas. Sin embargo dadas las particularidades que tuvieron los días que pasamos en esta segunda semana en Portugal iban a hacer que el post de la semana 1 fuera a ser sensiblemente más extenso que el de la segunda semana. Esto me hizo pensar que a lo mejor no era la mejor idea dividir el viaje por semanas.

Finalmente terminé por decidir como dividir el viaje en entradas al preparar los mapas con puntos de interés y rutas. El viaje que hicimos por Portugal claramente tenía dos partes bien diferenciadas:

  1. Una primera parte más rutera, recoriendo ciudades y puntos de Portugal que no conocíamos, destacando sobretodo las visitas culturales. El tiempo no acompañó para disfrutar del mar y de las playas.
  2. Una segunda más relajante, disfrutando del sol y de la playa en una zona de Portugal que nos sorprendió y nos atrapó: Setúbal, la Serra da Arrabida y la Península de Troia.

Noche 9 – Setúbal – EcoParque do Outão

Salimos de Nazaré con destino a Setúbal. Rocío sigue a La Gaviota Viajera, le gusta ver los sitios por donde viajan y le admira como una pareja madura ha decidido cambiar su vida y centrarse en vivir una vida en ruta en autocaravana. Como ya sabreis, y si no lo sabeis os lo cuento yo ahora, ellos tienen una conexión muy especial con esta localidad.

Ella tenía muchas ganas de visitar esta ciudad y la zona de la Serra da Arrabida, yo no tantas, me parecía que era ya bajar demasiado hacia el sur. Salimos de Nararé con la intención de hacer una visita rápida y cambiar la ruta hacia el este poniendo rumbo de vuelta a casa. Sin embargo, Rocío tenía razón y esta zona nos atrapó.

Setúbal

Llegamos a media mañana, aparcamos al lado del Mercado do Livramento, no porque fuera un sitio fácil para aparcar, sino porque era domingo y el mercado estaba cerrado, como descubrimos unos días después al ir a visitar el mercado. Setúbal nos gustó como población, el centro es pequeño y fácilmente visitable a pie. Se nota que está cuidado, con todos los pisos empedrados y con unos colores muy llamativos, muy a juego con la luz que se da en esa zona costera en días despejados.

Comimos en uno de los pocos restaurantes que encontramos abiertos en este día festivo y nos dispusimos a buscar un lugar donde instalarnos para pasar la noche.
El sitio que encontramos para ello fue clave para que lo que inicialmente iba a ser una visita de uno o dos días por la zona se convirtiera en 4 noches. No por el sitio donde nos instalamos (EcoParque do Outão), que era siemplemente correcto, sino por que está situado en la entrada a la Serra da Arrabida.

La Serra da Arrábida ofrece algunos de los paisajes naturales más espectaculares del centro de Portugal. Esta preciosa región está formada por colinas cubiertas de bosques, playas pintorescas y altísimos acantilados y se extiende por el extremo sur de la Península de Setúbal.Dentro de estos paisajes variados descubrirá una región con abundantes lugares de interés y una amplia oferta de actividades. Hay desafiantes rutas de senderismo y escalada, panorámicas carreteras de montaña, playas paradisíacas y una línea costera ideal para recorrer el mar en kayak. Las playas de la línea costera de Serra da Arrábida, conocida como el Portinho da Arrávida, son algunas de las más bellas de Portugal, con sus aguas color turquesa y sus suaves arenas blancas, con empinadas montañas cubiertas de bosques elevándose al fondo.

El camping en sí es muy normalito. Poca sombra, suelo duro, que para nuestros vehículos no esta mal, pero con unas piedras y un polvo que unido al constante viento que hay en la zona hace que no se pueda disfrutar de la mesa y las sillas. Están permitidas las barbacoas, pero hacerla con ese viento es a parte de dificil, un riesgo para el entorno. Pedimos dos noches, pero tal y como se fueron desencadenando los días, acabamos pidiendo ampliar la estancia 4 noches…

Noche 10 – Setúbal – EcoParque do Outão

Mañana – Sesimbra

Nos levantamos y nos dispusimos en ir a visitar Sesimbra, localidad muy enfocada al turismo de verano de la cual teniamos referencias de varios conocidos. Tiene una zona pegada a la playa con hoteles que parece han sido construidos recientemente. Bajo nuestro punto de vista (opinión personal) son un claro ejemplo de como no hay que masificar y destruir la costa. Paseamos por la zona más antigua y con encanto de la población por lo que parecía un antiguo barrio de casa de pescadores. Hay muchos restaurantes de pescado, en uno de ellos comimos bastante bien.

Para aparcar nuestros vehículos es muy complicado en la zona. De hecho al llegar a Sesimbra sin querer nos metimos en uno de esos momentos donde pasas un mal rato por calles cada vez más estrechas, con una cola de coches detrás de tí, y sin saber si vas a llegar a un punto en el que no puedas ir ni para adelante y para atrás. Después del mal rato encontramos un sitio donde dejar la Bicha al lado del estadio de fútbol. Este es uno de esos casos en los que estamos muy contentos con la decisión de adquirir un vehículo de 6,5 m. En Sesimbra hubiera sido imposible aparcar ese día con una autocaravana algo más larga. He dejado en el mapa de la ruta el punto donde aparcamos ese día.

Tarde – Playa

Después de comer nos dirigimos al camping. Queríamos pasar una tarde de playa. En recepción nos habían informado de que en el parque natural de la Serra da Arrabida hay varias playas que están consideradas de las mejores de Portugal. Además que al estar situadas en un bahía y orientadas hacia el sur, son playas con poco oleaje y corrientes. Ideal para poder bañarse con niños, cosa que se agradece en un sitio como Portugal, que es donde más he sentido la fuerza del océano Atlántico. El tiempo acompañaba y queríamos aprovechar para ir a la playa lo que no pudimos hacer la semana anterior.

Al ser la Serra da Rábida un parque natural y un entorno natural protegido, la circulación con vehículos a motor por las carreteras de la costa están restrigidas. En recepción nos informaron de que existia una línea de autobus que une Setúbal con estas playas. Había una parada además en la puerta de camping y nos pareció una forma ideal para ir a disfrutar de estas playas. Así que nos pusimos los bañadores, nos pusimos el protector solar, cogimos las toallas, las aletas y las gafas y nos fuimos a esperar el bus en la puerta del camping. Destino para esta primera tarde: Praia de Galapinhos.

El autobus te deja a unos 100 m. sobre el nivel del mar y tienes que bajar por un caminito de tierra algo empinado en algunos puntos. El tramo final son unas escaleras, y tiene cierto riesgo ya que hay varillas de acero que sujetan los escalones con la que te puedes tropezar si no tienes cuidado.

La playa es un paraiso. Agua turquesa. Suaves olas que llegan a la playa y te mojan los pies de forma mansa. Precioso.

En la playa hay un chiringuito de madera, pintado de blanco, donde ponen unos mojitos muy ricos. La combinación perfecta para pasar una tarde inolvidable. Puro generador de endorfirnas.

El trabajo de llevar las gafas y las aletas en el autobus, y cargarlas cuesta abajo hasta la playa se vió recompensado. Nada más meterme en el agua con Martín, justo en la orilla donde haciamos pie de rodillas mientras no poníamos las aletas vimos un choco (una sepia) muy grande. No me lo podía creer y como no se movía dí por hecho que estaba muerto. Pero no, en cuando intenté tocarlo echó tinta y salió disparado. 

A pocos metros de la playa, a unos diez metros ya empezamos a ver peces. Vimos alguna dorada y bancos de peces típicos de playa. Un poco más adelante vi unos peces bastante grandes, muy grandes. Tanto que incluso según los ví me dieron un pequeño susto. No estoy acostumbrado a ver peces de ese calibre, y menos tan cerca de la playa. Al fijarme bien ví que eran lubinas, increible. Se los señalé a Martín, que inmediatamente puso dirección a la playa y salió disparado. Demasiado grandes para él.

Pasamos una tarde muy reconfortante de playa. Tuvimos que irnos obligados para no perder el último autobus y evitar una larga caminata hasta el camping. Subimos al autobús decididos a avisar en recepción que nos ampliaran una noche más la estancia. No queríamos irnos de allí todavía.

Noche 11 – Setúbal – EcoParque do Outão

Mañana – Mercado do Livramento

Los mercados son una de nuestras debilidades en los viajes. Siempre que tenemos la posibilidad de visitar un mercado no perdemos la oportunidad, más si es en un pais extrajero. Los mercados son lugares donde puedes vivir de primera mano el ambiente de la población local, ver el tipo de productos que se dan en la zona y además, si te gusta cocinar como es nuestro caso, te dan la oportunidad de adquirir productos frescos locales para luego disfrutarlos en la autocaravana.
El mercado de Livramento es pequeño, pero muy bonito, con los azulejos típicos de muchos edificios de Portugal. Lo que más destacan son los pescados. Nos llamaron la atención el tamaño de las lubinas. Eran gigantes, y verlas en el mercado nos dió a entender que la zona debe ser muy propicia para su cría y nos explicó el momento monstruo de la tarde anterior

Dado que el camping no era un buen lugar para hacer barbacoa por el problema del viento que ya os comenté anteriormente, decidimos no comprar nada de pescado, ya que eso de hacerlo en la cocina de la Bicha no nos convence, por tema de olores. Nos contentamos con comprar un pack de quesos de eso pequeñitos portugueses que están tan ricos, y salir sin perder mucho tiempo hacia la Bicha. Y es que al aparcar tuvimos uno de esos momentos en los que dejas tu vehículo con cierta preocupación.

Inicialmente nos encontramos con un gorrilla (como odio esto), y ya dejamos algo de dinero para no encontrarnos una sorpresa a la vuelta (puro chantaje). Pero es que además, antes de bajar se nos acercó un gitano (el se idenficó como tal), y que se encabezonó en vendernos unas gafas de sol. Por más que educadamente le dijimos que no queríamos porque no las necesitabamos, el insistia. Tanto fue la insistencia que la situación se puso desagradable. Finalmente desistió de mala gana. Estuvimos a punto de irnos de allí, porque no nos sentíamos tranquilos dejando la autocaravana sola. Intuiciones. Al final nos fuimos, pero eso hizo que estuviesemos en el mercado apenas 15 minutos, y no muy a gusto.

Tarde- Playa

Por la tarde aprovechamos el buen tiempo para repetir en la playa de Galapinhos. Al igual que en el día anterior, subimos al último autobús pensando en pedir que nos amplicaran la estancia otra vez.

Noche 12 – Setúbal – EcoParque do Outão

Mañana – Península de Troia

A la mañana siguiente queríamos visitar la Península de Troia y la localidad de Comporta. Nos habían recomendado la zona. Comporta está al lado de un arrozal. Es una localidad pequeña pero con una playa muy bonita.

Desde allí sale una carretera que recorre toda la Península de Troia. Recorrimos toda esa carretera esperando ver paisajes espectaculares. Fue una pequeña decepción, porque desde la carretera apenas se ve el mar. Esa zona es de las más famosas para veranear para gente de alto nivel económico en Portugal. Hay varias urbanizaciones con casas de lujo. Como anecdota algo triste, estando precisamente allí escuchamos la noticia de la muerte del hijo de Ballak (exfutbolista alemán) en un accidente de quad. Salia de madrugada de una de estas urbanizaciones, y tuvo un accidente mortal.

Sin nada reseñable en ese trayecto decidimos volver a Comporta. Queríamos comer en un restaurante que nos llamó la atención en la ida: Museu do Arroz. Es un sitio un poco caro, pero se come un muy buen arroz. El local es muy agradable y si tienes suerte puedes comer en la terraza con vistas al arrozal.

Tras la comida dudabamos si ir a la playa allí mismo o volver a la zona de la Serra da Arrabida. Como no vimos muy claro donde aparacar en la playa de Comporta, decidimos volver al camping y volver a coger el bus.

Tarde- Playa

Como llegamos algo justos desde la Península de Troia, esta vez decidimos ir a la praia de Galápos, que está algo más cerca que la maravillosa playa de Galapinhos, y además tiene la ventaja de que la parada de bus está a pie de playa. Además al ser una playa más accesible y ser algo más grande, cuenta con más servicios y dispone de alquiler de balsas a pedales. La tarde fue muy divertica porque pudimos alquilar una con tobogán, y Martín se lo paso de lujo navegando hasta una pequeña isla de arena, y tirandose por el tobogán.

La vuelta fue esta vez algo triste, ya marcaban que al día siguiente se empezaba a revolver el tiempo y habíamos decidido volver hacia España.

Noche 13 – Hervás- vuelta

La vuelta la decidimos hacer pasando a España por Badajoz. Desde ahí pusimos rumbo a Hervás para dormir en un camping que conocimos con tienda de campaña hace unos años: camping el Pinajarro.

Como nos gusta más las cuestas que a una cabra, para volver elegimos el camino dificil. Subir el puerto de Honduras, para pasar al valle del Jerte. La familia de mi padre es de un pueblo del valle del Jerte, Tornavacas, y quería pasar por allí. El puerto es de carretera estrecha y bastante largo. Si te agobian este tipo de carreteras, no te lo recomiendo porque cuando te cruzas con coches la cosa se aprieta mucho. Las vistas desde la cumbre son preciosas.

Mapa de ruta

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Galería de imágenes

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