Viaje inagural a La Vera

Itinerario del viaje

Como regalo de mi cuarenta cumpleaños nos entregaron a La Bicha después de varios meses de espera. Para el viaje de inauguración nos decidimos por ir a un sitio conocido, lo suficiente cerca de Madrid como para pasa el fin de semana sin estar la mayoría del tiempo conduciendo pero con una ruta que nos permitiera probar como de rutera era la Bicha. Hay un destino que que cumple todas esas premisas y que nunca nos defrauda: Gredos.

Jarandilla de la Vera

Para la primera salida familiar en la Bicha decidimos ir a un camping, un sitio controlado donde pudieramos familiarizarnos con el vehículo, probar la ordenación que habíamos hecho en los muebles y los cajones y validar como funcionaba el sistema eléctrico que nos habían montado. Elegimos el Camping Jaranda en Jarandilla de la Vera. Es un camping familiar muy agradable, con parcelas algo justas pero buena sombra y un microclima que hace que en verano sea un sitio ideal para refrescarse en verano. Si algo tiene como inconveniente el camping, sin ser muy importante, es que como todo camping familiar tiene a los tipicos fijos. Personalmente los fijos en los campings nos suelen resultar algo incomodos. Se suelen pensar que el camping es suyo y no logras quitarte de encima la sensación de ser observado constantemente, como si fueras el forastero que llega a un pueblo en el oeste.

La Bicha nos encantó desde el primer momento y el único problema que tuvimos es que cuando la enchufamos a la red, no se marcaba en la centralita que estabamos a 220v. Despues de darle varias vueltas, echufar y desenchufar, descubrí que había un diferencial en el cuadro general bajado. Seguramente lo dejaron así en el concesionario para hacer la instalación eléctrica.

Piscinas naturales

Toda La Vera está plagada de piscinas naturales que montan poniendo unas presas a base de tablones en los meses de verano. Con esto habilitan unas zonas de baño con agua natural de manantiales que bajan de la sierra de Gredos. El agua está fresca pero a nosotros nos parece una maravilla bañarse en esas aguas. Nada que ver con bañarte en un rio, como dice Martín, ese agua no huele a rana.

En este viaje nosotros nos estuvimos bañando en las piscina natural que hay justo al lado del camping.

Castro Vetón del Raso

Para finalizar el viaje, y para saciar un poco mi vena friki de la historia nos pasamos por el castro vetón del Raso. Ya lo habíamos visitado hace años pero queríamos acercarnos para que lo pudiera ver Martín, que había visto ese año en el colegio los romanos en la Península Ibérica.

La visita al castro es gratuita, subes por una pista forestal hasta el alto de una estribación baja de Gredos, donde se situa el castro. La visita la haces en una hora u hora y media viendo tranquilamente todos los indicadores que se van sucediendo por el recorrido y que te explican el yacimiento. A destacar la reconstrucción de una de las casas que te hace ver claramente como podría ser ese poblado en su época de explendor.

Lo que más nos gustó a Martín y a mí es la teoría de que el castro fue abandonado en la época en la que Julio Cesar fue gobernador de la Hispania Ulterior. Dentro de las medidas que tomó para mejorar la administración y pacificar la región fue la de prohibir los sacrificios humanos que algunos de los pueblos celtiberos practicaban de forma ocasional. Otra de las medidas que tomó fue la de prohibir asentamientos fortificados en altura dando un tiempo para que los habitantes pudieran abandonar esos asentamientos antes de ser declarados como rebeldes y atacados sin derecho a rendición.

Mapa de ruta

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Galería de imágenes

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