Mirador de Peñas Blancas

Hoces del rio Cabriel

Itinerario del viaje
Presa del Embalse de Contreras
Presa del Embalse de Contreras

Este viaje no es de los más espectaculares que hemos hecho. No es un entorno de naturaleza exuberante como puede ser los Pirineos navarros, o de historia apabullante como puede se Mérida, sin embargo la zona que visitamos tiene un magnetismo especial que hace que viaje fuese muy especial y que nos hayamos apuntado la zona para volver a visitarla.

Noche 1 – Camping Venta de Contreras – Minglanilla

Salimos de Madrid a media tarde sabiendo que teníamos por delante un viaje de más de dos horas, y que llegaríamos a destino ya de noche. Teníamos reserva en el Camping Venta de Contreras, y en el camping estaban avisados que llegaríamos un poco tarde. Nos dijeron que vinieramos con calma, que vivían allí y nos recibirían sin problemas.

Cuando salimos de la A-3, para recorrer un corto tramo de la N-III para desviarnos por la CM-9327 al llegar al embalse de Contreras nos dimos cuenta que no estabamos llegando a un sitio cualquiera. La oscuridad era casi total. La carrtera era estrecha de pero de un buen firme. Empezamos a subir una pequeña cuesta que en seguida se convirtió en un descenso pronunciado y muy sinuoso. No sabíamos donde íbamos, pero era muy abajo.

Una de las cosas de las que nos hemos dado cuenta viajando con la Bicha es que viajando cuando se pone el sol, por pequeñas carreteras poco transitadas y despacio por el tipo de vehículo que es, es bastante frecuente que nos encontremos con distinto tipos de fauna salvaje de la que hay por la zona. En este caso, al empezar a descender por las cuestas de Contreras y viendo el tipo de terrero que era les dije a Rocío y Martín que había que ir con precaución porque era muy probable que nos encontráramos con bicheria (así decimos a modo de broma cuando sospechamos que vamos a encontrar a algún animal).

No podía estar más en lo cierto, al doblar una curva a la izquierda nos encontramos de frente un macho cabrío muy grande, imponente que nos miraba de frente a nosotros. Nos paramos y nos lo quedamos mirando. Fue un momento extraño, por un momento recordé la escena del Día de la Bestía donde invocan a Satán y pensé que se iba a poner a dos patas y caminar hacia nosotros. 😃😃😃😃
Afortunadamente cuando hice amago de reemprender la marcha salió corriendo y de un ágil salto sobrepasó el quitamiedos de la izquierda y se perdió trepando por la escarlada ladera de roca.

Veíamos unas luces abajo y pensamos que sería el camping. No nos esquivocabamos: 5 minutos después estabamos parando al lado de la recepción para hacer el check-in.

Se bajó Rocío mientras Martín y yo esperabamos en la Bicha, no había sitio para aparcar y estabamos en mitad de la entrada. Rocío tardó mucho en volver. Cuando ya llevabamos 20 minutos esperando y ya iba a bajar a buscarla apareció. Venía emocionada con la conversación que había tenido con la persona que le había antendido en recepción. Esa persona no era otro que el dueño de la misma: Fidel García Berlanga. Fidel es el dueño del camping, que heredó de su padre y que en aquella noche le contó a Rocío toda la historia de la finca. El camping está enclavado en una antigua casa de postas del siglo XVI. Viendo el entorno te puedes imaginar la venta en pleno paso por las hoces del rio Cabriel. Un lugar de refugio para los atrevidos viajeros de la época.

Además Fidel le contró a Rocío de la curiosa historia del día en el que coincideron en un pueblo de Cuenca tres premios Nóbel de Literatura. Ese pueblo no fue otro que Minglanilla, al que pertenece el Camping de la Venta de Contreras.

Fidel nos acompañó amablemente a la parcela que nos había asignado. Entramos con cuidado ya que el camping tiene una arboleda que da mucha sombra y le da un encanto muy acogedor, pero que para nuestros vehículos pueden ser un peligro si no se tiene cuidado.

Nos instalamos sacando las mesas y las sillas y nos dispusimos a cenar y a dormir. Al día siguiente teníamos previsto jaleo.

Noche 2 – Camping Venta de Contreras – Minglanilla

Mañana – Senderismo

Nos levantamos pronto y tras desayunar nos pusimos las botas: tocaba hacer una ruta por la zona. Por lo que nos habíamos informado desde cerca del camping salían varias.
Lo primero que vimos al salir del camping era el sitio tan pintoresco donde nos encontrábamos. La carretera que bajabamos la noche anterior seguía hacia abajo, estabamos algo más abajo de medio camino entre la cumbre de los riscos donde se construyó la presa del embalse de Contreras y el río Cabriel que corría más abajo. La carretera continuaba su serpenteante descenso hasta el pie de la la presa, donde una barrera cortaba el paso.

Una o dos curvas más abajo de la puerta del camping había un puesto de información de la Reserva Natural de las Hoces del Cabriel. La señora que estaba «atendiendo» en el puesto parece que no le hizo mucha gracia dejar la lectura del libro en la que estaba inmersa, y aunque con poca simpatía, conseguimos que nos diera varias opciones que nos fueron útiles durante el día.

Primero decidimos ir a hacer una ruta a Los Cuchillos. Hacía mucho calor, pero el sendero tiene poco desnivel una vez desciendes hasta la altura del río y en mucho de los tramos vas a la sombra de los árboles o de los riscos a medida que entras en los cañones que va haciendo el propio rio Cabriel.  En mitad de camino comimos había un campo de almendros y aprovechamos para comer unas pocas almendras. La ruta la terminamos al llegar a los cuchillos, donde hay unos túneles escabados en la roca y un puente antiguo medio desmoronado. Bebimos un poco de agua a la sombra y nos dispusimos a volver al Camping.

El tramo final de la excursión era cuesta arriba para llegar a la altura del Camping. Llegamos con una buena sudada y la boca tan seca que la cerveza que nos tomamos en una jarra muy fria en el bar del camping nos supo a gloria, incluso siendo una Cruzcampo.

Tarde – Visita a Requena

Por la tarde queríamos ir a Requena por lo que comimos en la parcela unas fajitas que nos hicimos en 20 minutos. Tras lavar los cacharros nos montamos en la Bicha para poner rumbo a Requena.

Queríamos ir a Requena porque somos aficionados a los vinos y hay una denominación de origen de vinos denominada Utiel-Requena que tiene unos vinos muy interesante. De hecho uno de los vinos que más nos gustan y del que comprabamos cajas de 6 botellas para tener en casa era el Cepas Viejas de la bodeja Mudrievo, que se encuentra en Requena. Queríamos visitar las bodegas y a ser posible comprar algo de vino.

La visita fue un fracaso, siendo sábado por la tarde encontramos las bodegas cerradas. Dimos una vuelta por Requena del cual no nos quedó ningún recuerdo que resaltar y decidimos volver (sin vino) a la zona del Camping para hacer una ruta más de las que nos informo la simpatica mujer que atendía el puesto de información.

Tarde – Mirador de Peñas Blancas

Volvimos a la zona del camping, pero esta vez pasamos de largo el camping y continuamos hacia abajo. Atravesamos el puente sobre el rio Cabriel y nos dispusimos a subir hacia el poblado de Contreras, que fue el poblado que se construyó para alojar a los trabajadores que construyeron y mantuvieron la presa y su centra hidroelectrica. Muchas de las casas estaban tapiadas, pero otras parece que se usan ahora como segunda residencia. Continuando por la carretera que lleva a contreras llegas a un cartel que indica que la carretera esta cortada. Hicimos caso a la señora de información que nos dijo que aunque lo pusiera se podía continuar y comenzamos a subir otro pequeño puerto (que nos gusta una cuesta). La carretera hay puntos en las que está en bastante mal estado, pero se puede circular sin problema.

Al cabo de un rato llegamos al lugar donde queríamos, el parking desde donde sale el camino al Mirador de Peñas Blancas. En el mapa de ruta con el que siempre acompaño los viajes os he dejado señalizado el parking, ya que en google maps no os lo va a marcar. De hecho para Google maps esa carretera no es transitable en vehículos de motor y no os va a marcar como llegar.

Otros compañeros con autocaravana en el camping llegaron a la vez que nosotros en bici. Nos quedamos sorprendidos, porque la cuesta era respetable. Viendo bien las bicis nos dimos cuenta que tenía truco, iban con bicis eléctricas. Si no estais bien en forma no os recomiendo subir hasta ahí en bici.

Desde el parking hasta el mirador hay como dos kilómetros andando que hicimos tranquilamente dando un paseo. El calor ya no era tanto. Como curiosidad, cerca del parking se encuentran los restos de una trinchera de la guerra de independencia con Francia: trinchera Huerta la Carpia.

Llegamos al mirador y las vistas que pudimos ver desde allí nos dejaron petrificados. Como decía al inicio de la entrada, no es una comarca exuberante, pero en aquel momento después de conocer la historia de la antigua Casa de Postas, los intelectuales que hicieron noche en Minglanilla y la historia de la trinchera, aquel atardecer con las hoces del Cabriel a nuestros pies como si se tratara de un mapa nos llevó a uno de esos momentos Zen que se viven viajando como lo hacemos nosotros.

Volvimos con paso calmado a la Bicha compartiendo estos pensamientos que teníamos respecto a la comarca. Habíamos reservado en el bar del Camping para cenar y antes teníamos que ducharnos para quitarnos de encima todo el polvo del día.

La cena fue muy agradable. En el bar hacen unas pizzas espectaculares (caseras) y es una casita muy acogedora.

El sueño de la noche fue muy reparador. Al día siguiente teníamos un pesado viaje de vuelta. 

VOLVEREMOS

Mapa de ruta

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Galería de imágenes

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