Ribadesella

Descenso del Sella

Itinerario del viaje
Este viaje a Asturias me sirve para inaugurar la una nueva etiqueta: Locuras. Es la etiqueta que utilizacé para clasificar aquellos viajes que tienen un punto de locura, en los que el ansia de salir con la Bicha nos lleva a hacer cosas que no pueden entender personas que no han viajado en autocaravana. En este caso nos calentamos y nos decidimos a pillar un día de vacaciones para irnos un fin de semana a Asturias y hacer el descenso del Sella. Ya lo habíamos hecho hace años con amigos y nos apetecía hacerlo con Martín.

Noche 1 – Zona camper Nakel Aventura

Salimos desde Madrid por la tarde, después de terminar de trabajar. Llegamos un poco tarde a nuestro primer destino, de ahí que clasifique el viaje como locura. Para hacer el descenso del Sella hay múltiples empresas que te ofrecen el servicio. Nosotros nos decantamos por Nakel Aventura, ya que ofrece entre sus servicios una zona camper donde poder pernoctar sin coste adicional. La zona camper es una explanada al lado del río Sella, en Coviella, junto a Arriondas. En el Mapa de ruta que incluyo en el post se puede ver la situación exacta de la zona camper. No tiene opción de hacer servicios pero está nivelada y el paraje es bastante bonito. A nosotros la actividad nos costó 23 € por adulto y 18 € por un niño. Una vez acomodados cenamos y nos dispusimos a ir a dormir: al día siguiente temprano empezábamos el descenso.

Noche 2 – La Isla

Una de las grandes ventajas que tiene esta opción para hacer el descenso, además de poder pernoctar (cosa nada sencilla en Asturias), es que puedes empezar el descenso a primera hora, antes de que se colapse el río. Nosotros empezamos como a las 10:00, es cierto que hacía al principio un poco de fresco pero hicimos casi todo el descenso prácticamente solos. La sensación de ir descenciendo con la corriente de ese río de agua cristalina rodeado de los paisajes asturianos es impagable. Nosotros hicimos el dencenso a finales de agosto y el río llevaba poco agua, pero suficiente para bajar los tres en una sola canoa. De vez en cuando tenia que bajarme para empujar para sortear un tramo con poca profundidad, pero nada grave. Una vez finalizado el descenso los amigos de Naked Aventura te llevan al punto de partida en un autobus. Al llegar a la zona camper y asomarnos al río nos dimos cuenta en ese momento el acierto que habíamos tenido eligiendo esa empresa y haber hecho noche allí. Una horda de canoas bajaban por el río, sin poder evitar chocarse entre ellas en muchos momentos. Nos duchamos economizando lo máximo posible el agua porque habíamos estado viendo al preparar el viaje que los puntos para recargar escasean en Asturias. Comimos en la misma zona camper y partimos hacia una zona de aparcamiento para autocaravana que vimos en La Isla. Llegamos a eso de las 17:00, la zona de aparcamiento es una prado grande al lado de la carretera, un poco desnivelado pero nada grave que no se solvente con los calzos. La zona de aparcamiento (que ahora llaman área de autocaravanas…) no es nada del otro mundo ya que no tiene aparcamientos delimitados, ni tiene una zona restringida únicamente a autocaravacas, pero dado el terreno hostil que representa Asturias para nuestra forma de viajar se agradece disponer de un lugar donde poder pernoctar sin complicarte la vida. Además La Isla tiene una playa pequeña pero muy bonita y accesible para los niños. Además tiene una zona de casas antiguas muy cuidadas y bonitas y nos acantilados al lado de la playa con los restos de unas trincheras de la guerra civil española.
Quiero hacer una especial mención a que desde mi punto de vista es muy importante respetar las normas respecto a la acampada. Si no se puede acampar en un lugar de forma expresa no hay que hacerlo. En este parking había gente que no hacía caso de esta indicación y ahora el pueblo se está planteando prohibir autocaravanas en el parking. Oigo muchas quejas desde nuestro colectivo de que hay muchos sitios donde no nos quieren, pero esas mimas personas que dicen eso son las que van por el mundo con la fatidica frase del «vive y deja vivir». Si queremos que nos respeten debemos ser los primeros que tenemos que respetar.
Pasamos una tarde de playa muy chula que rematamos con la visita a las trincheras y al pueblo. Aprovechamos la ducha de la playa para quitarnos bien la sal y evitar tener que ducharnos en la Bicha. Como os decía antes, estábamos en modo Mad Max con el agua. Nos recogimos cuando ya no había casi luz y nos dispusimos a dormir.

Noche 3 – Arenal de Morris

Como nos va la marcha, al día siguiente madrugamos porque iba a ser largo… queríamos hacer una visita expres a los Picos de Europa. Decidimos ir a Sotres. Mis padres siempre han tenido predilección por Asturias y pasamos muchos veranos de vaciones en allí. Una de las visitas obligadas era Sotres y comprabamos queso de cabrales a una señora. El pueblo está al final de una carretera (CA-1) que sale de Arenas de Cabrales y desde la que parte (o acaba) la famosa ruta del Cares. Tenía especial curiosidad por probar a la Bicha en una carretera de montaña a ver si era lo rutera que parecía cuando nos decidimos al comprarla. El viaje fue una maravilla, las vistas espectaculares y la Bicha se deslizaba sin problemas por las carreteras asturianas de los Picos de Europa. De camino a Sotres intentamos recargar agua en varios sitios (Mad Max), pero fue imposible. Especialmente desagradable fueron en un camping que no nos permitieron llenar y vaciar aguas grises ni aún pagando. Tengo la sensación de que en Asturias tienen mucho poder los campings y no les gusta nuestra forma de viajar. Se equivocan y van a acabar adaptandose o desapareciendo. Siempre ha sido así. El último tramo de subida a Sotres es muy empinado, pero la Bicha lo subió sin problemas. El trayecto fue perfecto, pero pronto cometeríamos un error garrafal de novatos… Al entrar a Sotres seguí las indicaciones de parking y llegamos a un punto en el que a la izquierda de la calle hay una fábrica de quesos y a la derecha un prado habilitado como aparcamiento. Como iba crecido por el trayecto decidí aparcar en uno de esos prados ya que parecía que no estaba muy húmedo. Bajamos y nos fuimos a visitar el pueblo y a comer. Al salir de comer decidimos ir a por la Bicha, comprar algo de queso y hacer unas fotos. Y aquí viene la diversión del día… el prado tenía un poco de cuesta y el tiempo que habíamos estado fuera las ruedas se habían hundido un poco en el prado. No había forma de salir, patinaba. Intentamos poner debajo de las ruedas unos palos, nada. Intentamos poner unas mantas que llevabamos en el garaje, nada. Nuestros vehículos pesan mucho y la humedad del prado, la cuesta (tenía que arrancar hacía arriba sí o sí) hacía que fuera imposible que la Bicha empezara a moverse, lo único que conseguíamos era hacer un agugero. Nuestras caras de apuro eran dignas de una película de Quentin Tarantino y un señor que paseaba por allí se acerco a echarnos una mano. Había aparcado su Mercedes GLA al lado de nosotros, tenía bola de remolque y se ofreció a echarnos una mano. Saqué tocas las cinchas que tenía, le puse el gancho de remolque a la Bicha y nos dispusimos a intentar salir mientras el Mercedes tiraba de las cinchas… nada, las cinchas se rompieron. Ya nos temíamos lo peor y estabamos buscando el número de asistencia en carretera del seguro cuando pasó por la carretera nuestra salvación: un tractor. Un vecino del pueblo se recogía despues de un duro día de trabajo justo cuando dabamos todo por perdido ese día. Rocío salió tras de él como alma que lleva el diablo y le pidió que nos echara una mano. El vecino fué superamable y sin una mala cara se acercó, sacó una cincha de carga que amarró muy habilmente a la Bicha y la saco sin necesidad de arrancar la autocaravana. QUE ALIVIO.
Como consejo importante. Llevad en el garaje una cincha de carga en condiciones. Nunca sabes cuando la vas a necesitar (mejor nunca), pero te puede sacar de un momento muy desagradable.
Ya no nos quedaron ganas de fotos en Sotres, ni de queso, ni de nada. Nos habíamos convertido en la atracción del pueblo y solo teníamos ganas de irnos de allí cuanto antes. Decidimos ir a pasar la tarde a Ribadesella y de paso hacer los servicios en el área de allí. El área de Ribadesella es bastante mejorable, el lugar donde se hacen los servicios es bastante desagradable, también hay que decir que es en parte por el mal uso que hacemos algunos de ellos. Especial atención al fenómeno emergente de las furgonetas colchón (me niego a llamarlas camper), que van a estas áreas y limpian los platos y las ollas donde pillan dejando allí todos los desperdicios y atascando los desagües, a parte de que no llevan baño y claro, hacen sus necesidades donde pillan. Después de dar una vuelta por Ribadesella decidimos buscar un sitio donde pasar la noche. No nos gusta el área de Ribadesella. Explorando por la costa encontramos un parking de una playa donde por 2 € puedes pasar el día y te permiten pernoctar: el arenal de Morris. Pasamos una noche algo lluviosa con unas vistas preciosas. A la mañana siguiente estuvimos en la playa e iniciamos el largo viaje de regreso a casa. Llegamos bastante tarde, menuda locura de viaje.

Mapa de ruta

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Galería de imágenes

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